Todas las parejas atraviesan conflictos, pero una crisis aparece cuando las dificultades dejan de ser situaciones puntuales y comienzan a afectar la conexión, la comunicación y el bienestar emocional de quienes integran la relación.
Puede manifestarse a través de discusiones frecuentes, distanciamiento afectivo, falta de deseo, problemas de confianza, diferencias en proyectos de vida, dificultades para comunicarse o la sensación de estar conviviendo con alguien que ya no se siente cercano
La terapia puede ayudar a comprender los patrones que sostienen el conflicto, mejorar la comunicación, identificar necesidades emocionales no expresadas y tomar decisiones con mayor claridad.